miércoles, 13 de febrero de 2013

Es posible el "consenso"? El de quién?

La historia analizará detenida y exhaustivamente esta década como una etapa de construcción de un nuevo país. La decisión política de dejar de someterse al poder económico internacional y, para ello, implementar políticas totalmente contrarias a las vigentes en la orgullosa y decadente Europa y en el imperio deshilachado de EEUU. Por lo demás, exitosas. Un país sometido a una crisis inédita, ratón de laboratorio del neoliberalismo, resurge basado en la justicia social, la inclusión, el trabajo, la educación y la vuelta a la idea de los verdaderos próceres: la Patria Grande. Concepto que no es meramente afectivo ni una simple herencia histórica. Tiene que ver con la integración política, económica y cultural de nuestras potencialidades, crónicamente suspendidas por la avidez de los países colonialistas. Claro, esta nueva Argentina genera consecuencias y deja en evidencia quién es quién. Es una época en que las posiciones se han tensado de tal forma que obligó a que se caigan las caretas, que se vean los verdaderos rostros de los que no quieren perder sus privilegios y prefieren asociarse al poder internacional que también nos ataca. Nuestro ejemplo es muy molesto para ellos, el temor al “contagio” es muy grande. Nunca tan evidente la existencia de dos pryectos antagónicos, uno nacional y popular, encarnado en las grandes mayorías sintetizadas por el kirchnerismo y otro, de minorías privilegiadas, de cipayos y antipatrias que no vacilan en asumir como propios los intereses ingleses por Malvinas, los de los Fondos buitres especuladores, la vuelta de la policía apaleadora y otras tantas traiciones: no hay otra manera de calificarlas. Por supuesto, todo ello abundantemente publicitado, ocultado y protegido por los medios hegemónicos, verdaderas voces de la traición. Como ya se dijo: dos proyectos antagónicos, donde el consenso es una trampa, donde no hay posiciones intermedias. Es un momento de definiciones del que no podemos escapar: el proyecto nacional y popular está en nuestras manos!

Frente Kumpas Capital

El País de España: los medios concentrados

El diario El País, el de mayor tirada de toda España, con una olvidada tradición progresista, es uno de los ejemplos de como se manejan los medios concentrados en gran parte del mundo. Son los comunicadores de las grandes corporaciones económicas que medran dentro del neoliberalismo. Son los formadores de la opinión y modeladores de la ideología que se corresponden con los intereses del poder económico, como forma excluyente de organización social. Cuando aparecen gobiernos que no sólo se niegan a adoptar ese discurso y aplican medidas económicas contracíclicas, en proyectos independientes y soberanos, reaccionan rápidamente y utilizan todos los métodos posibles, de la mano de la mentira, el ocultamiento, la desinformación y operaciones francamente delictivas, actuando articuladamente con las corporaciones económicas, judiciales, políticas y religiosas para impedir su desarrollo y evitar eventuales contagios. El País, junto con los grandes medios del statu-quo, fueron los grandes publicistas del pacto de La Moncloa español presentado como "ejemplo" para el mundo (inclusive para nuestro país). Su núcleo, la alternancia acordada del PSOE-PP muestra su verdadero resultado en la triste realidad española, con un 26% de desocupación y en su esencia no fue otra cosa que generar una enorme transferencia de recursos hacia las elites y, por otro lado, silenciar, dejar en el olvido, los horrendos crímenes del franquismo. El diario El País es sólo un ejemplo de la partipación política de los medios concentrados.

Frente Kumpas Capital

El rol de la policía

La policía brava de Córdoba, la narcopolicía de Santa Fé, la policía corrupta bonaerense y la reciente aparición de la policía Metropolitana en su papel de represora (cosa que no llama la atención ya que sus creadores están presos y muchos de sus integrantes han sido exonerados de distintas fuerzas de seguridad), nos tiene que poner muy alertas. Recordemos el intento de golpe policial en Ecuador, una situación similar en Bolivia y la reciente insurrección de Gendarmería y Prefectura, apoyada por la policía, como simples ejemplos del protagonismo político que pretenden asumir las fuerzas de seguridad. Si hacemos un poco de historia, recordemos el "navarrazo", que destituyó de la gobernación de Córdoba a Obregón Cano y Atilio López, representantes del peronismo revolucionario. La diferencia es que esa policía coincidía con la política del gobierno central de esa etapa. En el caso específico de Córdoba, el accionar policial coincide con los intereses y aspiraciones presidencialistas del gobernador, el “cablevisionario” De la Sota. Los antecedentes oscuros de su jefe de policía y una sistemática persecución a nuestros compañeros militantes debe generar una rápida respuesta a nivel de las autoridades y, fundamentalmente, de nuestras agrupaciones, en el sentido de crear formas organizativas capaces de defenderse y denunciar esas prácticas policiales y sus eventuales apoyos superestructurales. No dejemos crecer al monstruo!

Frente Kumpas Capital

Agresiones y descalificaciones

Ante el incremento de las agresiones y descalificaciones que propone la oposición, no perdamos de vista lo central: el apoyo a la gestión de Cristina que conduce inexorablemente a la profundización del proyecto nacional y popular. No caigamos en esas provocaciones pero tampoco en la ingenuidad de estar desatentos. Están dispuestos a todo: es la furia de la fiera herida que sabe que no puede escapar pero quiere, al menos, pegar algún zarpazo. Estamos transitando la lucha por el poder real, inédita en los últimos 60 años. No es momento de vacilaciones: sigamos avanzando, unidos, organizados, formados y movilizados. No hay consensos posibles entre dos proyectos antagónicos.

Frente Kumpas Capital

Traidores y golpistas

En todo proceso de cambio que pretende modificar estructuras que fueron dominantes y excluyentes en toda nuestra historia, modificar la relación de fuerzas y darle acceso al pueblo a las instancias del poder para decidir su propio destino, es posible la infiltración de sujetos que intenten traicionar las aspiraciones del pueblo. La historia nos demuestra que es difícil evitarlo en una primera instancia. Pero la dinámica del propio proceso los desnuda y su poder de daño se minimiza. Ahora bien, para llegar a esa calificación de traidor hay que ser muy cuidadosos. No es traidor quien puede disentir eventual y puntualmente, tener interpretaciones distintas en el análisis y la ejecución de determinadas situaciones, en la medida que no afecte lo central del proyecto. Al contrario, creo que hay que estimular el debate político e ideológico como fuente de crecimiento y enriquecimiento del proyecto. El traidor apunta al corazón del desarrollo político, contradice con hechos la dirección del movimiento popular y su conducción y debe ser indefectiblemente neutralizado. Digo esto porque a veces se exagera dentro de nuestras propias filas y se califica así a compañeros que no lo son, aunque existan diferencias. Corremos el riesgo de encontramos recorriendo el mismo camino y potenciando a los verdaderos golpistas que tienen, como una de sus tácticas, descalificar compañeros con operaciones con gran presencia mediática con la pretensión de resquebrajar nustro frente interno. Por eso, seamos cuidadosos, estemos muy atentos con los taidores de adentro y los golpistas de afuera!

Frente Kumpas Capital

sábado, 9 de febrero de 2013

Días de ira

Por Luis Bruschtein

Si pasan más de dos meses sin elecciones o sin movilizaciones se instala la sensación de que el planeta está contra el Gobierno. Este gobierno debe ser el que más rápido y más veces ha perdido votos y asistencias en un imaginario de microambiente y después los ha vuelto a recuperar. Ha ganado elecciones desde el 2003, ha movilizado cientos de miles de personas numerosas veces pero, a los dos meses de hacerlo, los diarios opositores, los columnistas de esos diarios o esos medios ya están hablando en nombre de todos. Como los medios se apropian de todos, los opositores rápidamente empiezan a hablar en nombre del pueblo cuando protestan y se apropian de esa figura. Se crea de esa manera un cuadro que, además de no ser real, tampoco conforma un aporte democrático. Habría así una totalidad que detesta a este gobierno, a todos sus integrantes y a todos sus simpatizantes. Hay un “todos” quienes detestan a esos otros “todos” que ni siquiera suman. Hay una pantomima en el esfuerzo por totalizar y hay una voz totalitaria en una parte de la oposición que se engolosina con ese caramelo amargo que conlleva una semilla de intolerancia.
Como sucede con las ideas totalitarias, tienen poco sustento en la realidad. Se cansan de decir que representan a todos, o al pueblo en masa, y después pierden las elecciones o buscan excusas para explicar las convocatorias con cientos de miles de personas que realiza el Gobierno. Esa parte de la oposición, pero sobre todo los medios opositores, disemina una doctrina totalitaria, un sentido común que relaciona el “todos” nada más que con el conjunto que integran los que tienen su misma forma de pensar y no con el verdadero conjunto integrado por todos. Es una idea totalitaria que descarta a los otros cuando son mayoría.
Nadie representa a todos. El kirchnerismo tampoco. En todo caso, puede representar a una mayoría y a veces a una primera minoría. Pero en democracia, con eso se ganan elecciones y se gobierna. La imposibilidad –por ceguera o por conveniencia– de ese discurso totalitario granmediático de aceptar a esa mayoría que no piensa como ellos creen que debería hacerlo segrega un sustrato de violencia sobre el cual se apoyan todos sus argumentos.
El discurso de acusar de violento al kirchnerismo aparece también como un acto de prestidigitación. No ha habido ningún caso de periodista opositor o crítico agredido por hordas kirchneristas o efectivos policiales. No ha habido ni uno solo. Pero Joaquín Morales Solá fue al Congreso a denunciar que peligraba su vida y otros reconocidos periodistas lo acompañaron para hacer denuncias similares. Y las cosas han sido al revés: hubo periodistas golpeados por hordas, pero de caceroleros antikirchneristas y no una, sino varias veces. Por su parte, el Gobierno impulsó la erradicación de la figura del desacato por la cual eran juzgados muchos periodistas que criticaban a los gobiernos. Pero, insólitamente, el que sí persiguió judicialmente a periodistas fue el Grupo Clarín, que es el principal emisor de ese discurso cargado de violencia y para el que trabajan muchos de esos periodistas que estuvieron en el Congreso.
Los turistas que patotearon a la familia Kicillof cuando volvían de Punta del Este actuaron de la misma forma que muchos caceroleros, el mismo modus operandi que una banda de linchadores. Los linchadores están convencidos de que los justifica un fin justiciero o republicano. Los que lincharon negros o masacraron indios pensaban que defendían la pureza de la República. Y se sienten más justificados si además están convencidos de que lo hacen en nombre de todos.
La patoteada de ese grupo de turistas de alta gama generó una polémica sobre la violencia. Se está hablando de una violencia concreta, no genérica, y que ha sido antikirchnerista, como la de esos turistas o la de Miguel Del Sel con sus insultos. Y resulta que el análisis que hacen los grandes medios y algunos opositores concluye que los kirchneristas tienen la culpa por la violencia contra ellos. Se supone que un discurso violento del kirchnerismo tendría que ocasionar violencia contra los antikirchneristas. Pero el kirchnerismo sería tan estúpido que su discurso violento genera violencia contra sí mismo.
No ha habido hechos de violencia protagonizados por el kirchnerismo, pero se lo responsabiliza por una supuesta violencia verbal o metafórica. El argumento es que la soberbia del Gobierno genera violencia. O que el Gobierno no respeta a las minorías y no abre el diálogo.
Pero si se compara el gobierno nacional con el de la Ciudad de Buenos Aires, por ejemplo, en cuatro años Mauricio Macri ha vetado más de cien leyes aprobadas por la Legislatura donde están representadas las minorías y ha actuado y se ha expresado en forma más represiva con las minorías que manifiestan en las calles. Si el gobierno nacional es soberbio o no respeta a las minorías, el gobierno porteño le saca varios cuerpos en esa performance y sin embargo no hay una relación directa con la violencia que despierta, no hay una violencia antimacrista.
En principio, parece una autojustificación buscar las causas de la violencia del antikirchnerismo en el propio kirchnerismo y lo más lógico sería hacerlo entre los que la promueven y la practican, en la falta de tolerancia de esas personas, en la poca calidad democrática que demuestran sus acciones. Si los violentos fueran kirchneristas, el problema sería del oficialismo, en contrapartida es un problema del antikirchnerismo que en sus movilizaciones haya mucha gente que se expresa con tanta violencia. La única forma de reclamar respeto es respetando, cosa que no sucede con los que patotearon a la familia Kicillof, con las expresiones de Miguel Del Sel ni con muchos de los que salen a cacerolear. El problema de la violencia está ahí y una actitud responsable de la oposición tendría que ir más allá del oportunismo de achacarle sus propias fallas al kirchnerismo.
Cuando se habla de violencia se confunden a propósito muchas cosas que no son iguales. No es lo mismo León Gieco que Miguel Del Sel. No es lo mismo decir que Macri no tiene propuestas que decirle “conchuda hija de puta” a la Presidenta. Y no es lo mismo la patoteada a la familia Kicillof que los “escraches” que hacían los HIJOS a represores de la dictadura. Las diferencias no son ni siquiera sutiles. Y si bien es censurable que a Nelson Castro no lo hayan querido atender en una confitería, ese agravio es minúsculo comparado con la cobardía de los turistas caceroleros de Punta del Este.
No deja de sorprender que, hace diez años, las movilizaciones del PJ generaban inquietud por los desbordes y desprolijidades. Ahora los que despiertan inquietud por posibles desbordes violentos y actitudes grotescas son esos sectores de las capas medias antiperonistas cuando salen a cacerolear.
Pero los artilugios mediáticos lo instalan al revés, como si la violencia física antikirchnerista tuviera su causa en una violencia kirchnerista metafórica o verbal. Pese a que ni siquiera se puede decir que desde el punto de vista físico haya violencia de ambos lados, sino solamente del antikirchnerismo, lo que se instala en un sector de la sociedad es todo lo contrario. En vez de condenar esos hechos de violencia, estos mismos artilugios les otorgan un carácter justiciero en representación de la sociedad. O sea: si Del Sel putea a la Presidenta, al hacerlo, lo hace en representación de todos. Si un grupito de turistas de Punta del Este patotea a la familia de un funcionario, se les otorga una representación del pueblo. Así, dos situaciones violentas, grotescas, de bajísima calidad ciudadana, son presentadas como emergentes de un supuesto malestar general. Y rápidamente empiezan a circular encuestas que dan por descontado que Cristina Kirchner perdería cualquier elección, lo que se parece más a una expresión de deseos.
El oficialismo tiene muchos flancos para ser criticado por derecha y por izquierda. Pero en los últimos tiempos, el tema de la violencia política, los desbordes y el resentimiento constituyen un problema de la oposición. Y sería un error generalizar esas actitudes más allá del grupo social que las protagoniza y que siempre fue muy antikirchnerista.

viernes, 8 de febrero de 2013

La inflación y el cepo al dólar




Hay inflación? Tiene relación con los controles sobre la venta de divisas?

En los medios sobran las opiniones más o menos autorizadas (¿interesadas?) que cuestionan la inflación como producto de la “emisión incontrolada” y del “excesivo gasto público”.
Paralelamente, hay sectores que especulan con el dólar paralelo o blue para forzar a que el gobierno modifique su política cambiaria y permita que la cotización oficial se acerque a la ilegal.

¿Por qué hay que administrar los dólares en poder del Banco Central? Básicamente por tres motivos, dos de índole claramente económica y uno de orden político.

Por un lado, hay que tener la disponibilidad de las divisas necesarias para afrontar compromisos de deuda. Una vez que se logró el canje y la correspondiente quita, la misma corriente política que logró poner en caja una deuda ilegítima, contraída por la dictadura del Proceso y profundizada durante el gobierno de Menem y su famoso 1 a 1, no puede darse el lujo de un nuevo default. Hay que cumplir los compromisos.

Por otro lado, es necesario contar con divisas para costear las importaciones, independientemente de las coyunturas en cuanto a su disponibilidad: en qué momentos se producen las exportaciones, y la correspondiente liquidación de divisas por parte de los exportadores. La balanza comercial global durante 2012 fue superavitaria (http://www.pagina12.com.ar/diario/economia/2-212500-2013-01-24.html) pero la crisis internacional puede provocar que durante 2013 los montos exportados disminuyan, ya sea por volumen o por precio.

Por último, el nivel de reservas tiene un impacto en las expectativas, tanto externas como internas: para mantener algún grado de confianza en los acreedores externos como en las expectativas de inversión de los operadores internos.

Mucho se dijo también acerca del estricto control que ejerció el gobierno sobre las importaciones. Probablemente, en algunos contados rubros debe haber habido faltantes momentáneos, pero en conjunto, si se examinan las importaciones correspondientes a las cincuenta posiciones arancelarias (grupos de productos o servicios) más importantes (http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/cash/17-6581-2013-02-07.html) se puede ver que predominan (en millones de dólares)
  • Combustibles y energía: 7582
  • Partes para automotores: 4146
  • Automóviles completos: 4016
  • Partes, mat. primas e insumos para la industria: 2813
  • Partes para celulares: 1438
  • Insumos y químico para el agro: 913
  • Camiones: 868
  • Aviones: 667
  • Medicamentos: 581
  • Tractores: 325
Como se ve, lo único que puede calificarse como suntuario, son los 4016 millones en autos terminados; pero esta erogación es vital en la relación con nuestro principal socio del Mercosur. Es de creer que solamente una fracción pequeña es extrazona.
Todos los demás rubros son imprescindibles para mantener la matriz energética, o la operatividad de la industria.

Por eso el extremo celo en mantener el stock de reservas. Por lo que hubo que cerrar la sangría de la libre compra de divisas para atesoramiento, que además de restar capacidad al Banco Central para solventar necesidades fundamentales, resulta en una salida neta de recursos: todo peso invertido en dólares es una fuga de capital, es riqueza que que no se gasta o invierte en el país.

Desde luego, hay una alternativa: tomar deuda. Pero una gran parte de esa deuda sería apropiada privadamente, a través del atesoramiento directo, o de las utilidades (nuevamente atesoradas) que se generan al volcarse esos fondos al circuito productivo, comercial y sobre todo financiero. Pero el peso del pago, como bien sabemos, recae en toda la sociedad.

Para los economistas neoliberales la inflación es producto, primordialmente, de una emisión monetaria que no guarda relación con las reservas y/o bien de su causa (según ellos mismos) más directa: el gasto estatal.

Hay un hecho cierto: ante una mayor capacidad adquisitiva de la población, en la puja intersectorial por apropiarse de ese nuevo excedente, cada actor sube sus precios (o táctica equivalente, la cuestión es maximizar ingreso y utilidad simultáneamente).
Además, la puja se da sobre todo en lo que desde la economía clásica se llaman los “bienes salario”, aquellos productos que consume la mayoría de la población.
Estamos hablando de capitales concentrados, tanto en una parte de la producción y comercialización primaria, como en la industrialización y luego en la comercialización minorista. Y la “canasta” de bienes salario está formada principalmente por alimentos y bebidas, con algún componente de indumentaria, equipamiento hogareño, esparcimiento, etc. Pero con un gran énfasis en el primero.

En la medida en que desde el estado se incrementa la asistencia a los más marginados y desde las políticas de empleo y estímulo a la producción industrial aumenta la ocupación, hay un incremento de la demanda. Y con fuerte énfasis en los “bienes salario” mencionados antes.
Hay también un incremento secundario de la demanda, orientado hacia bienes más suntuarios o durables: autos, alimentos, bebidas, indumentaria o esparcimiento más exclusivos, apoyado en una gama de pequeños o medianos comerciantes e industriales, profesionales, y toda la gama de prestadores de servicios que se suman a la competencia por la apropiación del excedente social. En general, estos actores están enrolados en lo que vagamente llamamos “clase media”.
Por la concentración de la comercialización minorista, los productos que conforman la compra de estos sectores medios también están bajo la férula de las grandes cadenas.

Es decir que una importante franja de población está sujeta a comprobar el fenómeno inflacionario. No vamos a discutir aquí quién más y quien menos, porque de todos modos las “canastas” que usó o usa el INDEC son necesariamente inexactas: en un mundo con una enorme diversificación del consumo, con un bombardeo propagandístico inusitado, los patrones de consumo pierden fronteras respecto de estratos sociales.

De lo que no cabe duda es que la inflación (cualquiera sea su “indice”) no obedece a las “causas neoliberales”; es producto del aumento del empleo y de la inclusión.

¿Qué relación hay entre el cepo cambiario y la escalada de precios?

Nosotros encontramos una: una parte importante de los grupos concentrados que hacen su negocio alrededor de los bienes salario tienen importante participación de capital trasnacional. O bien, sencillamente, están acostumbrados desde hace años a fugar utilidades, bajo un estricto esquema de dolarización aunque sea nominal de sus contabilidades.

Las dificultades que impuso el gobierno para la remisión de utilidades (otro de los segmentos importantes del mercado cambiario) justamente para defender reservas, hace que junto con la pelea por la participación en el mercado vía precios (ya que las cantidades que vende cada quien son más o menos inelásticas en el mediano plazo) se busque poder convertir tales utilidades en divisas sin mayor inconveniente ni obligaciones.

Para eso, se requiere torcerle el brazo al gobierno, hacer que “admita” que el tipo de cambio oficial no representa la productividad de la Argentina en relación con los otros países (1) y que es necesario adecuarlo a “las expectativas”... de los mismos interesados o sus intelectuales orgánicos.

El cepo, tanto en su versión de limitación a la compra irrestricta de divisas por particulares sin explicar el motivo y con prescindencia de su situación fiscal, como en su aspecto de “restricción a la libertad” es un gran aliciente para que el dólar ilegal alcance casi cualquier precio. Es arbitrario, solamente depende de unos pocos vendedores y compradores.

Ya se ven recomendaciones relativas a demorar las ventas de la cosecha, para intentar esperar la gran devaluación. También, claro, editoriales serios cuestionando la presión impositiva y recomendando achicar el gasto.

Todo esto está íntimamente relacionado. No es fácil divulgarlo.


Frente Kumpas Capital


  1. Una de las interpretaciones menos liberales del tipo de cambio, es en tanto medida de la productividad. ¿Tenés mucha? Tu moneda se cotiza bien. ¿No? No se cotiza tanto. Ahora, ¿contra qué país/es? Si mi país comercia con potencias algo atrasadas y muy adelantadas... ¿cuál es la media que debe tomar?